«Lo hacía sin pensar. Empecé a tirar de un pelito mientras estudiaba para un examen… y de repente, ya era algo automático cada vez que tenía nervios, frustración o aburrimiento. No me parecía grave hasta que vi una zona sin pelo en mi cabeza.»
¿Te suena familiar? Puede que hayas empezado a arrancarte el pelo sin darle demasiada importancia. Al principio parece un gesto inofensivo. Un hábito curioso que haces cuando estás inquieta, frente al ordenador, viendo la tele o antes de dormir. Pero un día te das cuenta de que ya no puedes parar. Y empiezan las consecuencias: calvas visibles, dolor en el cuero cabelludo, vergüenza, baja autoestima o incluso evitar salir por miedo a que alguien lo note.
Si esto te pasa, quiero decirte algo muy claro: no eres la única persona y no es tu culpa. Este post es para ti. Para ayudarte a entender por qué ocurre esto y cómo puedes empezar a cuidarte.
Lo primero que quiero que sepas es que esto tiene un nombre: tricotilomanía. Es un trastorno del control de impulsos que suele estar relacionado con la ansiedad, el estrés o incluso el aburrimiento. La persona siente una necesidad casi irresistible de arrancarse el pelo, ya sea del cuero cabelludo, cejas, pestañas o cualquier otra parte del cuerpo.
Muchas veces, este comportamiento aparece como una forma de calmar tensiones internas. El acto de arrancarse el pelo puede proporcionar un alivio momentáneo, pero a largo plazo suele generar culpa, frustración o incluso vergüenza.
Puede que empiece como algo aislado, pero con el tiempo puede afectar tu vida de muchas maneras:
Estas consecuencias no deben avergonzarte. Al contrario: son señales de tu cuerpo y mente pidiendo ayuda y cuidado.
Cuando no sabes cómo gestionar lo que sientes, tu cuerpo busca una vía de escape. En muchas personas, arrancarse el pelo funciona como una especie de «válvula de presión». No es racional, pero es real.
Si eres muy exigente contigo misma, perfeccionista o te cuesta tolerar la incertidumbre, es más fácil que tu mente se enganche a este tipo de conductas. Tirar del pelo se convierte en una forma de «controlar algo» cuando todo parece desbordarse.
No es tu culpa, y no estás sola
A veces lo haces sin darte cuenta, simplemente porque te has desconectado de lo que pasa a tu alrededor. Es una manera inconsciente de «hacer algo» con las manos, pero que acaba afectándote.
Si te cuesta identificar o expresar lo que sientes (rabia, tristeza, miedo), es posible que el cuerpo lo saque por otro lado. En este caso, a través de esta conducta repetitiva porque da sensación de tranquilidad.
Sí, pero como cualquier hábito arraigado, necesita un proceso. La buena noticia es que con el apoyo adecuado, se puede recuperar el control. Aquí te dejo algunas claves:
Absolutamente no. Este comportamiento no te define. No es un «vicio» ni una «manía» sin importancia. Es una señal de que algo dentro de ti está necesitando atención y cuidado. Y lo más valiente que puedes hacer es pedir ayuda.
En terapia, te ayudamos a mirar esto desde otro ángulo: no como un fallo tuyo, sino como una forma en la que tu cuerpo ha intentado lidiar con algo que te supera. Lo importante ahora es encontrar estrategias más saludables y compasivas contigo.
Lo importante es que empieces a observar este comportamiento desde un lugar de cuidado y compasión contigo misma. No se trata de reprimirte o castigarte por hacerlo. Se trata de entenderte, sostenerte y acompañarte en este proceso.
Lleva un pequeño registro donde anotes cuándo lo haces (hora, lugar, actividad) y qué estabas sintiendo antes. Esto te ayudará a identificar patrones y conocer mejor tus emociones. Sin juzgar. Solo observar.
Busca maneras de calmar tu ansiedad sin hacerte daño: usa una pelota antiestrés o una goma que puedas manipular con las manos, practica respiración consciente cuando sientas el impulso, escucha música, sal a caminar, dibuja… cualquier actividad que te conecte contigo.
Recupera el control con apoyo profesional
La terapia cognitivo-conductual es muy eficaz con la tricotilomanía. Hablemos de tu caso.
Contarlo puede darte un enorme alivio. Dejar de esconderlo ya es un paso sanador. No necesitas tener todo resuelto para pedir ayuda. A veces, solo necesitas que alguien te escuche sin juzgar.
Este no es un camino que tengas que recorrer sola. La terapia psicológica —especialmente la terapia cognitivo-conductual— puede ayudarte a identificar las causas emocionales del comportamiento, trabajar el perfeccionismo, la ansiedad y la rigidez mental, y desarrollar estrategias más sanas de afrontamiento. En Psicología María Palau te ofrecemos acompañamiento desde la cercanía, el respeto y el cariño que mereces.
Este comportamiento no define quién eres. No eres débil, ni raro, ni estás «mal». Solo estás gestionando algo muy difícil como mejor puedes. Y eso, solo eso, ya habla de tu fortaleza.
Uno muy importante. Empezar a cuidar tu cuerpo y tu mente desde el amor puede marcar un nuevo rumbo hacia ti y hacia tus emociones. Aquí tienes algunas ideas sencillas para empezar hoy:
Recuerda: sanar no es dejar de tener impulsos de un día para otro. Sanar es elegirte una y otra vez, con paciencia, con cariño y sin castigarte.
Es normal sentir frustración cuando parece que nada cambia. Pero a veces lo que necesitas no es hacer más cosas, sino cambiar el enfoque. No se trata de «vencer» este hábito a la fuerza, sino de escuchar lo que está intentando decirte. ¿Qué parte de ti necesita consuelo, atención y descanso?
En terapia trabajamos precisamente eso: mirar con compasión, poner nombre a lo que duele, y poco a poco, construir una relación diferente contigo. Si te has identificado con este artículo, quiero que sepas que no tienes que vivirlo en soledad. Arrancarse el pelo por ansiedad es más común de lo que crees, y tiene solución. Con el acompañamiento adecuado puedes recuperar el control y sentirte bien contigo misma.
Desde Psicología Maria Palau, trabajamos diariamente con personas que sufren ansiedad y te ofreceremos un lugar seguro y profesional para explorar esto, entenderlo y acompañarte para superarlo.
Nuestras Reseñas
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Soy psicóloga sanitaria y trabajo con diferentes problemáticas relacionadas con el estado de ánimo, ansiedad, situaciones vitales estresantes (problemas familiares, laborales, de pareja…), relaciones sociales y autoestima tanto en adultos como en jóvenes.
Siempre he tenido mucho interés en investigar sobre el cerebro y la conducta humana, y por ello, combiné el grado de Psicología con la colaboración en un grupo de investigación en psicobiología. Al terminar la carrera, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria.
Actualmente, combinándolo con mi trabajo como terapeuta, estoy haciendo el Doctorado en Psicología en la Universitat Jaume I, investigando sobre el uso de las nuevas Tecnología de la Información y la Comunicación (TICs) en la terapia psicológica, como son el uso de la realidad aumentada y la terapia online.
Nº Colegiada: CV16304
Soy psicóloga sanitaria y trabajo con diferentes problemáticas relacionadas con el estado de ánimo, ansiedad, situaciones vitales estresantes (problemas familiares, laborales, de pareja…), relaciones sociales y autoestima tanto en adultos como en jóvenes.
Siempre he tenido mucho interés en investigar sobre el cerebro y la conducta humana, y por ello, combiné el grado de Psicología con la colaboración en un grupo de investigación en psicobiología. Al terminar la carrera, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria.
Actualmente, combinándolo con mi trabajo como terapeuta, estoy haciendo el Doctorado en Psicología en la Universitat Jaume I, investigando sobre el uso de las nuevas Tecnología de la Información y la Comunicación (TICs) en la terapia psicológica, como son el uso de la realidad aumentada y la terapia online.
Nº Colegiada: CV16304