La decepción es una emoción que nos deja una sensación muy desagradable, sobre todo cuando la persona que te decepciona es una persona importante para ti. Sentimos decepción cuando nuestras expectativas se quiebran de alguna manera.
Normalmente, tenemos unas expectativas acerca de cómo creo que la otra persona ha de actuar conmigo o de cómo espero que satisfaga mis necesidades. Y, en la medida en la que esas expectativas que tenemos sobre la otra persona no se correspondan con la realidad, ahí sentimos decepción.
La decepción es una emoción más y la sentimos cuando alguien ha roto nuestras expectativas. Las expectativas sobre cómo funcionamos o han de funcionar las relaciones son totalmente subjetivas y se van formando en cada persona según lo que le toque vivir, nuestra historia personal, lo que vamos interpretando o lo que vamos observando de otras personas o del mundo. Así, se van formando una serie de ideas sobre cómo serán nuestras relaciones.
Cuando hablamos de decepción, sentimos toda una mezcla de emociones, que es difícil de gestionar en ese momento. Es importante que podamos desgranar e identificar todas estas emociones que se esconden tras la decepción para poder gestionarlo y clarificar qué necesitamos.
Es muy común que cuando sentimos decepción, también sintamos tristeza, ya que podemos estar sufriendo una pérdida. Podemos sentir tristeza cuando no se ha cumplido lo que esperábamos de una persona, esto supone la pérdida de expectativas que teníamos sobre ella.
Además, de tristeza, podemos sentir dolor, ya que la persona en la que confiábamos nos ha herido. Es necesario que entendamos y validemos nuestro dolor. ¿Por qué sentimos dolor? Es normal que al vivir un duelo o sentir una pérdida haya dolor, ya que al vincularnos, no solo se unen las dos personas, sino sus mundos individuales, sus expectativas, las mochilas personales de cada una.
Por eso, al sentir una decepción, es necesario actualizar nuestros vínculos. Esto podría ser haciendo ajustes en esa relación teniendo en cuenta lo que nos ha dañado. Por ejemplo, poniendo límites, llegando a acuerdos en común, valorando si esa relación me hace más daño del que podamos sostener, o por el contrario, es un vínculo que nos aporta pero que ha sufrido una ruptura que queremos reparar.
Gestionar la decepción con cuidado
En primer lugar, se trata de realizar ese camino hacia adentro, de revisión en nosotros/as mismos/as sobre cómo la situación que hemos vivido nos ha afectado, qué influye en que yo no me sienta a gusto, qué esperaba, qué necesitaba… Tras hacer ese camino hacia adentro de autoconocimiento y entender qué influye y cómo nos sentimos, podemos comenzar a realizar ese camino hacia fuera, que tiene que ver con la gestión de la situación.
Es importante que partamos de una mínima revisión o autoconocimiento, ya que no siempre vamos a encontrar en la otra persona la posibilidad de que cumpla con las expectativas que tenemos sobre ella. Es decir, somos dos personas diferentes y esto implica un ejercicio de aceptación de que la otra persona no es responsable de cumplir todo lo que espero de ella. Es importante encontrar un equilibrio entre lo que yo necesito y lo que la otra persona pueda darme.
Haber sentido decepción tiene que ver con nuestras expectativas, pero eso no implica que tengamos que sobrerresponsabilizarnos de todo ni culparnos. Sino que es importante revisarnos para poder cuidarnos.
Es importante hacernos preguntas como ¿qué se ha roto en este vínculo? ¿qué me ha hecho sentir así? ¿qué expectativas tenía? ¿la otra persona está cumpliendo con su parte?
También es importante preguntarnos si hemos comunicado a la otra persona lo que esperábamos de ella, o por el contrario, lo hemos callado con la intención de que lo adivinara. No siempre el resto de personas van a saber qué necesitamos, sobre todo si no lo hemos expresado.
Es importante que podamos expresar cómo nos hemos sentido con lo que ha hecho o no ha hecho. A partir de ahí, podemos establecer ciertos límites o acuerdos que lleven a que esta decepción no se repita. Si no hacemos este trabajo, la otra persona no puede conocer, comprender nuestras emociones ni aportarnos comprensión o reparar el daño.
Cuida tus relaciones y a ti misma
Trabajamos juntas cómo actuar cuando un vínculo importante se rompe.
El hecho de que podamos aceptar que la otra persona es distinta, también es compatible con que podamos entender y validar el daño que nos ha causado. Nuestras emociones están ahí, son reales y tienen un sentido y nos dan una información.
Si nos aportamos esa comprensión, validación en ese proceso de haber sido decepcionadas ya estaríamos actuando desde la autocompasión y el autocuidado, lo cual es necesario tener en cuenta y potenciar las actuaciones desde aquí.
Esperamos que esta información te haya resultado útil, te haya hecho reflexionar y puedas tener mayor claridad sobre cómo actuar cuando una persona nos decepciona. Si necesitas un acompañamiento más exhaustivo en tu proceso, estaremos encantadas de ayudarte. En Psicología María Palau trabajamos con problemas de gestión emocional.
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Soy psicóloga sanitaria y trabajo con diferentes problemáticas relacionadas con el estado de ánimo, ansiedad, situaciones vitales estresantes (problemas familiares, laborales, de pareja…), relaciones sociales y autoestima tanto en adultos como en jóvenes.
Siempre he tenido mucho interés en investigar sobre el cerebro y la conducta humana, y por ello, combiné el grado de Psicología con la colaboración en un grupo de investigación en psicobiología. Al terminar la carrera, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria.
Actualmente, combinándolo con mi trabajo como terapeuta, estoy haciendo el Doctorado en Psicología en la Universitat Jaume I, investigando sobre el uso de las nuevas Tecnología de la Información y la Comunicación (TICs) en la terapia psicológica, como son el uso de la realidad aumentada y la terapia online.
Nº Colegiada: CV16304
Soy psicóloga sanitaria y trabajo con diferentes problemáticas relacionadas con el estado de ánimo, ansiedad, situaciones vitales estresantes (problemas familiares, laborales, de pareja…), relaciones sociales y autoestima tanto en adultos como en jóvenes.
Siempre he tenido mucho interés en investigar sobre el cerebro y la conducta humana, y por ello, combiné el grado de Psicología con la colaboración en un grupo de investigación en psicobiología. Al terminar la carrera, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria.
Actualmente, combinándolo con mi trabajo como terapeuta, estoy haciendo el Doctorado en Psicología en la Universitat Jaume I, investigando sobre el uso de las nuevas Tecnología de la Información y la Comunicación (TICs) en la terapia psicológica, como son el uso de la realidad aumentada y la terapia online.
Nº Colegiada: CV16304