Romper una relación cuando el desamor no es una de las razones es una de las experiencias más difíciles de integrar y procesar, y pueden traer mucho sufrimiento. Las rupturas de pareja por sí mismas traen emociones muy desagradables, como pueden ser la tristeza, la nostalgia, la ansiedad, la frustración o la decepción, y el dolor puede verse intensificado si además se siguen teniendo sentimientos hacia esa persona. No es fácil renunciar a una relación cuando las razones han sido distintas al hecho de no querer a la persona, pero podemos asegurarte que este desamor y este dolor tampoco son imposible de afrontar.
Quizás no tengas muchas esperanzas porque lleves un tiempo intentando superar la ruptura, y te está tomando más tiempo de lo que pensabas. En este artículo, queremos reflexionar sobre la idea de superar una ruptura cuando aún se está enamorado, y darte algunas pautas sobre cómo hacer para manejar esos sentimientos de amor hacia la persona que ya no está.
Estamos seguras de que millones de personas a lo largo de la historia se habrán hecho esta pregunta, y habrán querido encontrar remedios, conjuros, rituales y tratamientos para dejar de sentir el dolor que supone romper una relación con alguien. Sin embargo, es importante que no confundamos superar con olvidar.
Olvidar puede dar a entender que seremos capaces de borrar completamente los recuerdos y las experiencias compartidas con esa persona, así como lo que nos hacía sentir. Sentimos darte la mala noticia de que esto no es posible, por el simple hecho de que esa persona y los momentos compartidos forman parte de tu memoria, igual que el resto de experiencias que vamos teniendo. Incluso puede que esa persona forme parte de tu identidad, de tu manera de hablar, de comportarte y de ver las cosas. El extremo de olvidar a alguien podría ser lo que le ocurre a las personas que tienen Alzheimer, que van perdiendo memorias y con ello van sintiéndose perdidas y confundidas. Sin necesidad de llegar a ese punto, olvidar no es posible, pero tampoco es algo deseable, porque podríamos perder también nuestras versiones habiendo estado con esa persona.
Ahora bien, esto no significa que no podamos dejar de sentir el dolor que sentimos, sino que tendrá una intensidad y un lugar distinto en nuestra vida. Es entonces cuando hablamos de lo que es superar.
Antes hemos comentado que no podemos evitar sentir cuando entramos en contacto con algo que en su momento nos impactó emocionalmente, y que de alguna manera va a formar parte de quienes somos como una experiencia más. Sin embargo, eso no significa que su impacto e intensidad sea al mismo nivel que cuando estábamos con la persona. Podemos conseguir regular la intensidad de las emociones asociadas, pero será una lucha de gigantes intentar no sentir nada. Entonces, podríamos decir que sabemos que hemos superado algo cuando podemos dejar una experiencia difícil o dolorosa atrás, cuando logramos avanzar y seguir adelante con nuestra vida. Superar implica:
El duelo también se acompaña
¡Ay, las emociones, siempre confundiendo nuestra razón! Más aún si se trata del amor… Tener emociones intensas por esa persona a pesar de haber roto va a depender de muchos factores, entre ellos, el tiempo que hace que se rompió la relación, los años de relación, el contacto tras la ruptura, y la gestión de la ruptura o de las emociones de pérdida.
Aunque hayamos tomado la decisión hace tiempo, integrar lo que supone requiere de tiempo, y no siempre se coordinan razón y corazón, tienen ritmos distintos. Sin embargo, no sólo cuenta el tiempo que pase desde que se cortó la relación, sino lo que hacemos en ese tiempo.
Si desde que se rompió la relación, dedicamos tiempo a mirar fotos, recordar buenos momentos y pensar en todas las cualidades positivas que tenía la persona o todo lo bueno que me aportaba y que ya no voy a poder vivir, entonces lógicamente las emociones positivas hacia esa persona se mantendrán. Puede que incluso se intensifiquen por la idealización que ocurre cuando miramos al pasado. Idealizar es una manera sesgada de recordar, destacando sólo lo positivo, y nunca nada es tan bueno.
Lejos de querer ser las villanas del cuento, queremos mostrarte que tal vez esos sentimientos de enamoramiento no tengan que ver con el arrepentimiento o que no deberías haber roto, sino con tu manera de gestionar esa pérdida. Tal vez estés dejando a un lado las razones que llevaron a la ruptura o lo que os llevó a tomar esa decisión.
Y si esa decisión no ha sido nuestra, entonces debemos darnos tiempo para reflexionar sobre posibles aspectos negativos que no estábamos teniendo en cuenta, pero que resultaban importantes. Que nos dejen no necesariamente quiere decir que haya algún problema con nosotros/as, sino que hay cosas en las que no encajábamos para esa persona en concreto, ya sean valores, prioridades, objetivos vitales o momentos vitales.
Recupera tu bienestar
Trabajamos juntas para que el dolor de la pérdida ocupe un lugar más ligero en tu vida.
Una vez hemos entendido lo que implica superar a alguien, debemos buscar maneras de conseguirlo. Aquí os damos algunas pautas que os pueden ayudar.
Esperamos que este artículo te sea útil para ayudarte en este proceso tan duro. Desde Psicología Maria Palau, estaremos encantadas de acompañarte en el proceso.
Nuestras Reseñas
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Soy psicóloga sanitaria y trabajo con diferentes problemáticas relacionadas con el estado de ánimo, ansiedad, situaciones vitales estresantes (problemas familiares, laborales, de pareja…), relaciones sociales y autoestima tanto en adultos como en jóvenes.
Siempre he tenido mucho interés en investigar sobre el cerebro y la conducta humana, y por ello, combiné el grado de Psicología con la colaboración en un grupo de investigación en psicobiología. Al terminar la carrera, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria.
Actualmente, combinándolo con mi trabajo como terapeuta, estoy haciendo el Doctorado en Psicología en la Universitat Jaume I, investigando sobre el uso de las nuevas Tecnología de la Información y la Comunicación (TICs) en la terapia psicológica, como son el uso de la realidad aumentada y la terapia online.
Nº Colegiada: CV16304
Soy psicóloga sanitaria y trabajo con diferentes problemáticas relacionadas con el estado de ánimo, ansiedad, situaciones vitales estresantes (problemas familiares, laborales, de pareja…), relaciones sociales y autoestima tanto en adultos como en jóvenes.
Siempre he tenido mucho interés en investigar sobre el cerebro y la conducta humana, y por ello, combiné el grado de Psicología con la colaboración en un grupo de investigación en psicobiología. Al terminar la carrera, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria.
Actualmente, combinándolo con mi trabajo como terapeuta, estoy haciendo el Doctorado en Psicología en la Universitat Jaume I, investigando sobre el uso de las nuevas Tecnología de la Información y la Comunicación (TICs) en la terapia psicológica, como son el uso de la realidad aumentada y la terapia online.
Nº Colegiada: CV16304