Si eres madre o padre de un niño pequeño, seguramente hayas vivido más de una escena de llanto intenso, gritos o pataletas cuando las cosas no salen como tu hijo quiere. Las rabietas son una de las situaciones más desafiantes de la crianza y también una de las que más desconciertan. En este artículo te explicamos qué son, por qué suceden, cómo prevenirlas, cómo acompañarlas cuando aparecen y cuándo conviene pedir ayuda especializada.
Las rabietas son frecuentes y forman parte del desarrollo normal de los niños pequeños. Consisten en arrebatos emocionales perturbadores o desagradables que aparecen cuando sus deseos o necesidades no son satisfechos. Pueden ir desde quejidos y llantos hasta gritos, golpes, llanto intenso o incluso aguantar la respiración.
En esencia, son una manera que tienen los niños de mostrar enfado, frustración y malestar. A lo largo del desarrollo puede ocurrir que pierdan ese componente de comunicar un estado emocional y pasen a usarse como una forma de conseguir aquello que el niño necesita o desea. En la mayoría de los casos desaparecen por sí solas a medida que el niño madura y gana autocontrol, así que no suelen ser motivo de preocupación.
Son igual de frecuentes en niños que en niñas y suelen iniciarse entre los 12 y los 18 meses. Se hacen más intensas entre los 2 y 3 años, cuando el niño ya se identifica plenamente como un ser distinto de sus padres: identifica sus propios deseos y quiere que se cumplan. Sin embargo, a esa edad la capacidad para tolerar la frustración y regular las emociones apenas está empezando a desarrollarse, por lo que las rabietas aparecen con facilidad. Si además el niño está cansado, hambriento o enfermo, es todavía más probable que surjan.
A lo largo del día el niño se enfrenta a numerosas situaciones en las que sus deseos chocan con lo que el entorno impone, y a menudo necesita del acompañamiento del adulto para resolverlo. Aunque en ocasiones son inevitables, hay factores que ayudan al niño a estar menos irritable y a manejar mejor la frustración:
Entiende la emoción tras la rabieta
Cuando la rabieta ya ha estallado, lo más importante es cómo reaccionamos los adultos:
Identificar qué causa la rabieta y qué nos intenta comunicar permite acompañarla mejor. Si es enfado por una negativa, conviene mantener la calma, dar explicaciones simples y distraer; si es por no querer hacer algo, no prestar demasiada atención y acompañarlo después; y si está cansado, facilitar que descanse.
Acompañamiento en terapia infantil
Si las rabietas os superan, nuestras especialistas pueden ayudaros.
Tras la rabieta, el niño suele sentirse vulnerable, tanto por la propia cascada emocional como porque sabe que ha tenido un comportamiento que el entorno valora como negativo. Por eso se recomienda mostrarle afecto, darle un abrazo y decirle que le queremos.
Conviene consultar con un profesional si las rabietas no disminuyen más allá de los 4 años; si el niño se lesiona o autolesiona durante el berrinche; si aguanta la respiración hasta desmayarse; si se niega de forma reiterada a comer o dormir; si aumentan mucho en frecuencia, intensidad o duración; si se acompañan de otros síntomas como pesadillas, terrores nocturnos o miedos intensos; si despiertan muchos sentimientos negativos en los padres; o si los padres ceden ante todas ellas.
En Psicología María Palau somos expertas en gestión emocional y contamos con terapia infantil, donde te damos herramientas para acompañar a tu hijo en sus rabietas desde el respeto y la calma. Recuerda que, para que un niño esté bien, primero necesita que sus figuras de referencia también lo estén.
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Soy psicóloga sanitaria y trabajo con diferentes problemáticas relacionadas con el estado de ánimo, ansiedad, situaciones vitales estresantes (problemas familiares, laborales, de pareja…), relaciones sociales y autoestima tanto en adultos como en jóvenes.
Siempre he tenido mucho interés en investigar sobre el cerebro y la conducta humana, y por ello, combiné el grado de Psicología con la colaboración en un grupo de investigación en psicobiología. Al terminar la carrera, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria.
Actualmente, combinándolo con mi trabajo como terapeuta, estoy haciendo el Doctorado en Psicología en la Universitat Jaume I, investigando sobre el uso de las nuevas Tecnología de la Información y la Comunicación (TICs) en la terapia psicológica, como son el uso de la realidad aumentada y la terapia online.
Nº Colegiada: CV16304
Soy psicóloga sanitaria y trabajo con diferentes problemáticas relacionadas con el estado de ánimo, ansiedad, situaciones vitales estresantes (problemas familiares, laborales, de pareja…), relaciones sociales y autoestima tanto en adultos como en jóvenes.
Siempre he tenido mucho interés en investigar sobre el cerebro y la conducta humana, y por ello, combiné el grado de Psicología con la colaboración en un grupo de investigación en psicobiología. Al terminar la carrera, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria.
Actualmente, combinándolo con mi trabajo como terapeuta, estoy haciendo el Doctorado en Psicología en la Universitat Jaume I, investigando sobre el uso de las nuevas Tecnología de la Información y la Comunicación (TICs) en la terapia psicológica, como son el uso de la realidad aumentada y la terapia online.
Nº Colegiada: CV16304