Pocas palabras generan tanto temor como «cáncer». A pesar de los enormes avances científicos y del aumento de la supervivencia en los últimos años, la enfermedad sigue arrastrando un fuerte estigma y numerosos mitos que alimentan el miedo. Recibir un diagnóstico, o incluso esperar los resultados de una prueba, puede desencadenar emociones muy intensas. En este artículo hablamos de los miedos que aparecen antes y durante la detección y el tratamiento de un cáncer, y de cómo afrontarlos con apoyo psicológico.
El temor al cáncer puede aparecer mucho antes de tener nada confirmado. Cuando notamos un síntoma, es habitual sentir miedo de que se deba a esta enfermedad. Algunas personas reaccionan buscando información de forma compulsiva, con el riesgo de autodiagnosticarse prematuramente por internet. Conviene recordar que esa información suele ser muy general, no está contrastada por profesionales, no sirve para diagnosticar y, con frecuencia, genera todavía más ansiedad, entrando en un círculo vicioso.
En esta fase, mientras los profesionales no le ponen nombre a lo que ocurre ni determinan su gravedad, la preocupación que sentimos suele ser poco útil. Por eso ayuda posponer la preocupación hasta recibir la información oportuna, identificar el miedo y permitirnos sentirlo sin dejar que nos paralice. Así podemos actuar con prudencia, pero sin anticiparnos a la catástrofe. Una buena forma de afrontarlo es cambiar el foco: percibir la detección precoz como una oportunidad y no solo como una amenaza.
El momento en que una persona recibe un diagnóstico de cáncer suele ir acompañado de una reacción emocional intensa. Muchas personas lo describen como un shock, en el que aparecen incredulidad, tristeza o temor ante lo que vendrá. El diagnóstico cambia cualitativamente la vivencia: ya no es un temor anticipado, sino una realidad que hay que afrontar.
La forma de reaccionar varía mucho de una persona a otra, y ninguna es más correcta que otra. Las respuestas más habituales son la rabia, la tristeza, el miedo y la incertidumbre, combinadas con momentos de esperanza. Esta reacción depende de factores como la manera en que el médico comunica el diagnóstico, las características de personalidad o cómo se han afrontado las malas noticias en el pasado. Son emociones normales, muy intensas y cambiantes, que provocan malestar pero entran dentro de lo esperable.
No lo afrontes en soledad
Detrás del miedo al cáncer se esconden varios temores concretos que conviene reconocer:
No es de extrañar que, según datos de la Organización Mundial de la Salud, más de un tercio de las personas con cáncer lleguen a padecer ansiedad y depresión clínicas, y que un porcentaje elevado reconozca necesitar apoyo psicológico y emocional.
La ansiedad relacionada con el cáncer es una de las respuestas psicológicas más frecuentes. La incertidumbre sobre el futuro, las pruebas médicas o los posibles tratamientos pueden generar una preocupación constante, que a menudo se manifiesta con dificultades para dormir, pensamientos repetitivos sobre la enfermedad o una sensación de nerviosismo permanente.
Conviene distinguir entre miedo y ansiedad, aunque se usen como sinónimos. La ansiedad es una sensación más general, que puede durar mucho tiempo y aparece ante situaciones inespecíficas, reales o anticipadas, sin ser especialmente intensa. El miedo, en cambio, es una emoción intensa, de corta duración, que surge ante estímulos concretos o cuando los anticipamos. Entender esta diferencia ayuda a saber qué necesitamos en cada momento.
Apoyo psicológico en cada fase
Si el miedo o la ansiedad te acompañan, estamos aquí para ayudarte a ti y a los tuyos.
Afrontar un diagnóstico de cáncer implica aceptar que las emociones forman parte del proceso. Hay varias estrategias que pueden ayudar a reducir el miedo y el malestar:
La atención psicológica en el ámbito del cáncer se centra, entre otros aspectos, en reducir el impacto emocional tras el diagnóstico, mejorar la comprensión de los tratamientos, favorecer la comunicación y el apoyo familiar y ayudar a resolver los problemas de organización personal. Contar con este acompañamiento puede marcar una gran diferencia en la forma en que el paciente vive todo el proceso.
Gestionar el miedo en soledad rara vez ayuda. Confiar en la orientación de profesionales y apoyarse en quienes nos rodean permite afrontar la enfermedad desde un lugar más sereno. En Psicología María Palau te acompañamos a gestionar el miedo, la ansiedad y las emociones que aparecen antes y durante el proceso, tanto si eres tú quien lo atraviesa como si acompañas a un ser querido.
Nuestras Reseñas
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Soy psicóloga sanitaria y trabajo con diferentes problemáticas relacionadas con el estado de ánimo, ansiedad, situaciones vitales estresantes (problemas familiares, laborales, de pareja…), relaciones sociales y autoestima tanto en adultos como en jóvenes.
Siempre he tenido mucho interés en investigar sobre el cerebro y la conducta humana, y por ello, combiné el grado de Psicología con la colaboración en un grupo de investigación en psicobiología. Al terminar la carrera, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria.
Actualmente, combinándolo con mi trabajo como terapeuta, estoy haciendo el Doctorado en Psicología en la Universitat Jaume I, investigando sobre el uso de las nuevas Tecnología de la Información y la Comunicación (TICs) en la terapia psicológica, como son el uso de la realidad aumentada y la terapia online.
Nº Colegiada: CV16304
Soy psicóloga sanitaria y trabajo con diferentes problemáticas relacionadas con el estado de ánimo, ansiedad, situaciones vitales estresantes (problemas familiares, laborales, de pareja…), relaciones sociales y autoestima tanto en adultos como en jóvenes.
Siempre he tenido mucho interés en investigar sobre el cerebro y la conducta humana, y por ello, combiné el grado de Psicología con la colaboración en un grupo de investigación en psicobiología. Al terminar la carrera, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria.
Actualmente, combinándolo con mi trabajo como terapeuta, estoy haciendo el Doctorado en Psicología en la Universitat Jaume I, investigando sobre el uso de las nuevas Tecnología de la Información y la Comunicación (TICs) en la terapia psicológica, como son el uso de la realidad aumentada y la terapia online.
Nº Colegiada: CV16304