como ayudar a persona que sufre de duelo
Recuerda que no estás solo
Contacta con nosotros y descubre el consuelo que podemos ofrecerte en momentos difíciles.

En este nuevo artículo del blog de psicología de psicologiamariapalau, psicólogas online, hablamos sobre los mejores consejos para poder ayudar a un amigo o familiar, que se encuentra en situación de duelo, por la muerte de un ser querido muy cercano, saber como gestionar estas situaciones, hará que puedas convertirte en una gran ayuda. En la terapia para adultos o la terapia grupal de psicologiamariapalau, tratamos día a día, con pacientes que sufren el duelo, si tus sentimientos y emociones tras sufrir por un problema de duelo, te impide realizar tu vida de una forma normal, acudir a un psicólogos terapia online o presencial, puede ayudar a obtener las herramientas necesarias para lidiar con el mismo.

Muchos se sienten en dificultades al acercarse a un amigo, a un familiar que sufre la muerte de una persona importante en su vida: no saben cómo acercarse, qué decir, qué actitud adoptar.

Tienen miedo de despertar -en un amigo, en un familiar en apuros- el dolor de los supervivientes, de enfrentarse a una conversación que podría ser pesada tanto para ellos como para los demás, y de enfrentarse a un sufrimiento para el que no hay palabras que puedan aportar remedio o consuelo.

Sin embargo, es importante recordar que sólo si se consigue superar esta reserva hacia el amigo, el familiar, se puede ser realmente de ayuda: quienes han sufrido un duelo grave necesitan sentir la presencia afectiva de amigos y conocidos y saber que tienen a su lado a personas verdaderamente atentas y dispuestas a escuchar.

No se puede proteger a los afligidos del dolor de la pérdida, pero se les puede apoyar en un momento tan doloroso ayudándoles a expresar sus dificultades y sentimientos dolorosos.

Como ayudar a una persona que pasa por un proceso de duelo

No hay gestos especiales que hacer ni «frases hechas» que todo el mundo conozca para aliviar el sufrimiento de los demás: sin embargo, hay muchas formas de ser verdaderamente solidario con los que sufren. He aquí algunas sugerencias, nacidas de la experiencia de personas que han pasado por el dolor de la pérdida.

Ponte en contacto con nosotros lo antes posible

Aunque te cueste esfuerzo y miedo, ponte en contacto lo antes posible: si no puedes hacerlo yendo en persona, al menos llama por teléfono o escribe para decir cuánto lo sientes.

La mayoría de los afligidos dicen que leer y releer las cartas y tarjetas que reciben les reconforta y consuela, sobre todo durante las noches de insomnio que pasan.

No minimices la pérdida, no intentes consolar

Sufrir la muerte de un ser querido es un paso necesario. Sin embargo, debemos recordar que cada persona tiene formas y momentos distintos de afrontar su duelo, formas y momentos que varían en función de su historia, su edad, la calidad e intensidad de la relación, el papel que desempeñaba la persona fallecida, la forma de la muerte…

Generalmente, los que quedan atrás llegan a aceptar con el tiempo el hecho de que su ser querido ha desaparecido definitivamente: esto, sin embargo, implica un trabajo duro y largo que nadie puede hacer en su lugar.

En cambio, se puede ofrecer ayuda invitando a los que sufren a compartir su angustia, sus emociones, sus recuerdos, la historia de la enfermedad y la muerte de su ser querido y, sobre todo, escuchándoles sin ofrecer consejos ni emitir juicios.

Ciertas frases «circunstanciales» que se suelen utilizar automáticamente en realidad no son muy útiles y, al contrario, pueden bloquear la comunicación. Se trata de frases como «Fue la voluntad de Dios» (sin estar seguros de cuál es la fe de la persona), «Con el tiempo, ya verás, el dolor pasará» (sabemos, sin embargo, que no es sólo el paso del tiempo lo que embota el dolor, sino también un esfuerzo real por procesar la pérdida); «Comprendo realmente cómo te sientes» (ninguno de nosotros sabe realmente cómo se siente el otro y una frase así sólo puede provocar la reacción «pero yo no soy tú»); «Menos mal que tienes un marido/mujer/otros hijos de los que ocuparte» (restando así importancia a la persona que ha muerto); «Esto sí que tiene sentido» (pero quizá no: en nuestra existencia no todo obedece a una «razón» y, en cualquier caso, encontrar una aceptable en tal circunstancia es muy difícil).

Apoyo en el proceso de duelo

Permítenos acompañarte a ti o a tus seres queridos en este camino tan doloroso.

Por el contrario, ciertas frases que invitan al otro a compartir sus emociones, su experiencia, sus recuerdos, pueden abrir la puerta al diálogo y a la comunicación.

Se trata de frases como: «Esto debe de ser tan doloroso para ti» (el otro se siente autorizado a hablar de sus emociones y de su angustia); «Teníais una relación tan bonita» (puede estimular al otro a hablar de la relación que tenía con la persona fallecida); «Aunque teníais una relación difícil, debe de ser terrible saber que le has perdido«; «Era una persona especial. Le echo mucho de menos. No puedo imaginar cuánto le echas de menos. ¿Tienes ganas de hablar de ello«; «No puedo imaginarme cómo debes de sentirte. ¿Quieres hablar de ello?» Escucha a la otra persona sin interrumpirla, sin juzgarla y sin aconsejarla. Tu tarea consiste únicamente en permitir que la otra persona se exprese y se sienta escuchada.

No tienes que decir nada

Es normal que haya momentos de silencio: acéptalos e intenta no querer llenarlos a toda costa con palabras. A veces, de hecho, las palabras no bastan, o incluso son innecesarias. Lo que cuenta es tu presencia, sincera y cálida. Cuando no hay palabras que decir, un gesto cariñoso, un apretón de manos, una caricia, un abrazo pueden expresar aún mejor tu afecto y tu cercanía.

Calcular

El mayor apoyo que se puede ofrecer es escuchar. Permitir al doliente que cuente su historia, que cuente su angustia, que exprese su sensación de soledad y desorientación, es uno de los elementos más importantes del proceso de duelo.

Cada vez que una persona en duelo cuenta la historia de su pérdida, la realidad de lo ocurrido se hace más cercana y verdadera: uno necesita contar su experiencia muchas veces para, con el tiempo, acercarse, comprenderla y finalmente aceptarla.

Anima a la otra persona a hablar y a expresar sus sentimientos. Para que la otra persona se sienta realmente libre de hablar, no interrumpas, no des consejos y no juzgues. No intentes cambiar de tema, sino retomar el hilo donde se ha interrumpido.

Si la otra persona llora, acoge sus lágrimas: es correcto y normal que la otra persona también exprese su sufrimiento mediante el llanto.

Cuando se expresen sentimientos de ira, frustración, decepción, miedo y tristeza, acógelos, sin juzgarlos. Si la otra persona los mantiene reprimidos en su interior y nunca tiene la oportunidad de mostrarlos, esto sólo puede ralentizar el proceso de duelo.

Permite la expresión de culpa

Es normal sentir culpa tras la muerte de un ser querido. Uno se siente «culpable» por muchas razones: por haber sobrevivido, por no haber podido «salvar» a la persona que murió, por no haberle mostrado el amor y la atención que merecía, por no haber hecho «lo suficiente».

Acepta la expresión de culpa y considera que, en realidad, lo que muchas personas sienten no es tanto culpa como pesar por no haber podido cambiar las cosas mientras el otro vivía: «si tan sólo hubiera…».

Sin embargo, si el superviviente sigue hablando de un incidente concreto varios meses después de la muerte, puedes intentar preguntarle «¿Qué más crees que podrías haber hecho? Y, en ese caso, ¿qué habría pasado?».

Sigue haciendo preguntas sencillas y abiertas hasta que la persona llegue a la conclusión de que -con los conocimientos y la conciencia que tenía en ese momento- no podría haberlo hecho mejor o de forma diferente.

Permite cualquier expresión de dolor

Es natural que la persona en duelo se aflija y se desespere: ha amado a la persona que ha muerto y es como si hubiera perdido con ella una parte de sí misma, una parte de la vida que compartían.

No afligirse, no desesperarse, sería como negar la propia existencia pasada, los propios afectos, la propia historia.

Para los que se quedan atrás habrá días buenos y días malos: los altibajos son una parte normal del proceso de duelo. No insistas a los afligidos para que vuelvan a su vida habitual lo antes posible.

Ofrece tu apoyo a quienes sufren​

Preséntate en el momento adecuado. Tu presencia puede ser un gran consuelo.​

Si necesita liberar su energía y tensión, deja que lo haga.

Si quiere sumergirse mirando fotografías o leyendo escritos sobre el duelo, déjala.

Cada persona afronta el sufrimiento de formas distintas y en momentos diferentes.

Tal vez puedas ayudar relatando tu propia experiencia de pérdida: revelar puntos de contacto o de diferencia ayuda a compartir el dolor.

Mantente en contacto

Las visitas, las llamadas telefónicas y las cartas se vuelven especialmente importantes y bienvenidas con el tiempo: a medida que pasan las semanas y los meses, la realidad de la pérdida golpea cada vez más profundamente, haciendo que las personas se sienten más solas y vulnerables.

Muchas personas piensan que, al cabo de unos meses, han superado el momento más difícil. De hecho, la duración del proceso cambia de una persona a otra y la realidad de la pérdida sólo se comprende plenamente con el paso del tiempo.

Toma medidas concretas

Los afligidos no siempre tienen la energía y el empuje necesarios para tomar la iniciativa de llamar a otros. Por tanto, no digas: «Si puedo hacer algo, llámame». Intenta ser tú quien llame y ofrezca un apoyo concreto: por ejemplo, hacer un recado, preparar algo de comer, recoger a los niños del colegio… Intenta ser coherente y regular en tu ofrecimiento y no hagas promesas que no puedas cumplir.

A veces, incluso ofrecer simplemente pasar una tarde juntos viendo la televisión puede ser un gran consuelo, sobre todo para los que se quedan solos.

Del mismo modo, es bueno seguir invitando a los miembros restantes de la familia, como en el pasado: ellos decidirán si vienen o no. Saber que alguien se preocupa de verdad, saber que no te han olvidado, puede ser un gran consuelo.

Ayuda a los niños

No es posible proteger completamente a los niños del dolor: ni del suyo propio ni del de su familia. En comparación con los adultos, los niños tienen tiempos y formas diferentes de reaccionar ante la muerte de un ser querido y de expresar su dolor. Por tanto, hay que tener mucho cuidado -sobre todo cuando el niño parece tranquilo y parece comportarse como de costumbre- para que los adultos no lo aparten o lo ignoren, atrapados en su dolor.

Muéstrales tu afecto y apoyo, invítales a pasear, a jugar con otros niños, dales la oportunidad de expresar sus pensamientos y sentimientos: necesitan, igual que los adultos, oyentes sensibles y atentos.

Compartir

Mucha gente piensa que el silencio protege contra el sufrimiento y que no se debe hablar de la persona que ha muerto con sus familiares porque eso sólo serviría para despertar su dolor.

En cambio, la mayoría de las personas en duelo se sienten heridas, decepcionadas, angustiadas si no se menciona a la persona que ha muerto, si se actúa como si nunca hubiera existido, y obtienen un gran consuelo al recordarla junto con otras personas o al verla viva y vital a través de los ojos y los corazones de los demás.

Recordar junto con los familiares los momentos felices, las cosas que les gustaban o disgustaban, los acontecimientos lúdicos y difíciles, las aventuras que compartieron, significa ofrecer una valiosa ayuda.

Recuerda las fechas importantes

Las fiestas, los cumpleaños, así como el aniversario de la muerte, son momentos especialmente difíciles para los que se quedan atrás. Marca en tu calendario las fechas que tengan un significado especial, para recordar que debes ponerte en contacto con familiares o amigos antes de esos días especiales. Cuando te reúnas con ellos o les llames, se requiere toda tu atención y sensibilidad.

No presiones: la recuperación lleva su tiempo

Ten en cuenta que una persona en duelo está sometida a un gran estrés: hasta que no esté preparada, no la presiones para que participe en actividades externas. Confía en su conocimiento de lo que es mejor para sí misma y no esperes que mejore en el tiempo que parece que te corresponde.

En caso de dificultad

Si, con el paso del tiempo, la persona en duelo no parece haber recuperado cierto bienestar y sigue mostrando sentimientos de culpa, ira, depresión aguda, tendencias suicidas o, por el contrario, no hay ninguna manifestación de duelo, es buena idea sugerir ayuda profesional y encontrar nuevas formas de afrontamiento.

Nuestras Reseñas

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María Sánchez
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Contacté con esta clínica ya que estaba en un momento muy difícil de mi vida. Mi TOC estaba completamente fuera de control, y me sentía atrapada, sin esperanza. Estuve durante un año en tratamiento con tres psicólogos diferentes, pero no lograba ninguna mejora. Cada sesión era frustrante, porque no veía avances, y empecé a pensar que quizás no había solución para mi problema. Pero todo cambió cuando conocí a mi psicóloga Laura Almudena. Desde el primer momento, me hizo sentir escuchada, comprendida y acompañada. Tiene una forma única de trabajar: es empática, atenta, paciente, y al mismo tiempo te ayuda a ser valiente y enfrentar lo que más miedo te da. Gracias a Laura, hoy puedo decir que estoy mucho mejor. He aprendido a manejar mi TOC, a entender mis pensamientos, y a no dejar que me controlen. Sé que todavía es un proceso, pero ahora tengo las herramientas para avanzar y, sobre todo, la esperanza de que puedo vivir una vida plena. Laura es una profesional increíble, y la recomiendo de todo corazón a cualquier persona que esté buscando una ayuda real y efectiva.
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Marta García Márquez
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Mi experiencia con Rocío fue muy positiva porque me ayudó a superar el miedo a conducir y puedo decir que a día de hoy he mejorado muchísimo. Lo recomiendo 100%.
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Ni Neu
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Es mi primera experiencia y no puedo estar más agradecida por la ayuda recibida. A María Luisa, mi terapeuta le doy un sobresaliente, desde el primer momento me transmitió cercanía, serenidad y confianza, Paso a paso me ha ayudado a conocerme mejor y me ha enseñado las pautas necesarias para gestionar esa ansiedad (ataques de pánico) por las que tuve que pedír ayuda, es una excelente profesional. que me ha ayudado muchísimo.¡Muchísimas gracias María Luisa!
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Julio Gilabert
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Son maravillosas, en especial Rocio que nos ha ayudado mucho !!!
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Eli S. profile picture
Eli S.
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Después de verme en un pozo sin salida al perder a uno de mis mayores seres queridos e invadiéndome la ansiedad y el pánico, decidí buscar ayuda. A día de hoy, tengo que agradecer mucho a Rocio, que en este viaje, me ha sacado de donde pensé que no iba a salir y me siento mucho mejor. Gracias infinitas. Una verdadera suerte dar con este equipo y sobretodo, con Rocio. Seguimos remando, porque su ayuda es fundamental en mi.
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Sergio Soler Segura
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Desde el primero momento que acudi a sus profesionales en busca de apoyo me senti muy agusto y comodo. El trato es muy atento y profesional pero familiar a la vez, en mi caso me ayudaron a pasar un mal momento asi como tambien a aprender a gestionar mejor algunas situaciones. No puedo mas que recomendar sus servicios si te encuentras en un momento dificil en el que creas que necesitas un apoyo extra. Gracias María Arrizabalaga por ayudarme, tu guia fue justo lo que necesitaba en esos momentos.
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Maria de la Luz
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Contacte con este equipo porque no me encontraba bien, muchos miedos, ansiedad y duda. Mi psicóloga María Arrizabalaga, sin duda ha sido una persona muy importante para mí en mi camino, me ha acompañado y guiado. Sin duda la recomiendo muchísimo, todo aquel que dude que no se lo piense. María te escucha, te brinda herramientas, te ayuda, te transmite confianza como si fuese tu amiga para que hables libremente lo que sientes sin miedo. La mejor decisión que pude tomar fue elegir comenzar la terapia con ellas, no podría haber afrontado todo sin la ayuda de María. Sin duda agradecerle todo el trabajo que ha realizado, es la mejor❤️ Muchas gracias

¿Te gustaría saber más?

Soy  psicóloga sanitaria y trabajo con diferentes problemáticas relacionadas con el estado de ánimo, ansiedad, situaciones vitales estresantes (problemas familiares, laborales, de pareja…), relaciones sociales y autoestima tanto en adultos como en jóvenes.

Siempre he tenido mucho interés en investigar sobre el cerebro y la conducta humana, y por ello, combiné el grado de Psicología con la colaboración en un grupo de investigación en psicobiología. Al terminar la carrera, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria.

Actualmente, combinándolo con mi trabajo como terapeuta, estoy haciendo el Doctorado en Psicología en la Universitat Jaume I, investigando sobre el uso de las nuevas Tecnología de la Información y la Comunicación (TICs) en la terapia psicológica, como son el uso de la realidad aumentada y la terapia online.

Nº Colegiada: CV16304

Soy  psicóloga sanitaria y trabajo con diferentes problemáticas relacionadas con el estado de ánimo, ansiedad, situaciones vitales estresantes (problemas familiares, laborales, de pareja…), relaciones sociales y autoestima tanto en adultos como en jóvenes.

Siempre he tenido mucho interés en investigar sobre el cerebro y la conducta humana, y por ello, combiné el grado de Psicología con la colaboración en un grupo de investigación en psicobiología. Al terminar la carrera, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria.

Actualmente, combinándolo con mi trabajo como terapeuta, estoy haciendo el Doctorado en Psicología en la Universitat Jaume I, investigando sobre el uso de las nuevas Tecnología de la Información y la Comunicación (TICs) en la terapia psicológica, como son el uso de la realidad aumentada y la terapia online.

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