Seguramente te haya pasado que has tenido momentos felices que no has podido disfrutar del todo por miedo a que se acabaran. Puede que incluso te haya ocurrido con una relación de pareja o de amistad que ha acabado y que actualmente te está haciendo sufrir. Si estás buscando ayuda profesional, un psicologo clinico online puede ser una excelente opción para ti.
Si ha sido reciente, probablemente hayas maldecido y deseado no haberlo vivido nunca, porque el dolor de que ya no esté es muy intenso.
Quizás hayas escuchado esta frase en la última comedia romántica estrenada en Netflix “Love at first sight”, pero en realidad es una frase dicha por el escritor Charles Dickens en su novela “Grandes Esperanzas”.
En una frase sencilla, se esconde un aprendizaje valiosísimo, y es por ello que en este artículo queremos explicarte qué se esconde detrás de las dos alternativas que se plantean: ¿es mejor vivir las cosas buenas aunque se acaben o no vivirlas nunca por el malestar de perderlo?
En general, vivimos en una sociedad hedonista, que busca constantemente la felicidad y vivir emociones agradables. En nuestro día a día, solemos tratar de rehuir sentir emociones desagradables y esto se debe a que toleramos poco el malestar.
Sin embargo, la realidad es que las emociones, tanto agradables como desagradables, tienen un principio y un fin. Son experiencias temporales, y tratar de retener las positivas sólo hará que la experiencia se tiña de cierta angustia por la anticipación del fin. Para aquellos que luchan con el miedo a perder lo que aman, la terapia para superar fobias de impulsión puede ser un recurso valioso para aprender a gestionar esos sentimientos y disfrutar del presente sin temor.
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Encuentra el valor en tus emociones
Esos intentos por retener se deben al hecho de no aceptar que las cosas son transitorias, y que realmente lo único constante es el continuo cambio, con su principio y su fin. Precisamente esos ciclos de inicio y final permiten darle valor a las experiencias, a disfrutar de ellas y de los recuerdos que dejan.
Aunque sean temporales, sus aprendizajes y el impacto que generan en nuestro crecimiento personal pueden enriquecer de manera significativa nuestra vida.
Prever que algo se acabará y que podríamos perderlo nos pone en contacto con sensaciones que el ser humano no soporta bien, como puede ser la tristeza, la nostalgia, el anhelo e incluso el arrepentimiento.
Todas estas emociones nos producen sensaciones incómodas de abatimiento, llanto o desgana, y solemos verlas como algo que se debe evitar.
Si somos especialmente evitadores, puede que incluso lleguemos a plantearnos que la experiencia no ha valido la pena (literalmente), y que por ello es mejor no haberlo vivido nunca.
Considerar esto como verdadero parte de una posición pesimista en la que estamos poniendo el foco especialmente en la ausencia y el sufrimiento asociado, ya que, de no haberlo vivido, no se experimentaría el malestar de ahora. Sentir el vacío o el dolor que implica una pérdida es de las experiencias que menos toleramos. En este contexto, es importante reconocer que algunas personas pueden experimentar un miedo intenso a la pérdida que se manifiesta en comportamientos compulsivos; para ello, la terapia para el toc relacionado con la comprobación puede ser de gran ayuda.
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Sin embargo, la función de todas esas emociones “deprimentes” tienen un para qué, y es precisamente dejarnos lugar para la reflexión y la integración de lo vivido e incorporarlo en nuestra propia identidad, filosofía y forma de ser.
“Donde hay dolor, hay valor”, es decir, precisamente lo que hace valiosa una experiencia vivida es ese anhelo de que vuelva a ocurrir, y por ello, debemos aprender a acoger también esas emociones desagradables.
Todas las experiencias nos moldean, tanto las buenas como las malas, y debemos aceptar que todas terminan. Aferrarse a ellas es aumentar el sufrimiento ante algo inevitable.
Realmente no hay una respuesta universal a la pregunta que hemos planteado, y dependerá de las características y valores individuales de cada uno decidir si preferimos vivir algo o no vivirlo porque lo podríamos perder.
Sin embargo, queremos puntualizar que vivir experiencias buenas nos da información sobre lo que queremos, deseamos y necesitamos en nuestra vida, y esa información nos puede ayudar a encaminarnos hacia una vida alineada a los valores que hayamos descubierto en ellas. Las emociones asociadas a la pérdida también pueden servir de brújula para ello, precisamente porque nos indican qué falta en nuestra vida, qué cosas anhelamos o cuánto de importante era todo lo que esa experiencia positiva nos ha aportado.
En este proceso de autoconocimiento y aceptación, puede ser útil considerar la terapia para el toc existencial que se debe superar, ya que puede ofrecer herramientas valiosas para gestionar las emociones y experiencias que nos afectan profundamente.
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Nuestras Reseñas
Soy psicóloga sanitaria y trabajo con diferentes problemáticas relacionadas con el estado de ánimo, ansiedad, situaciones vitales estresantes (problemas familiares, laborales, de pareja…), relaciones sociales y autoestima tanto en adultos como en jóvenes.
Siempre he tenido mucho interés en investigar sobre el cerebro y la conducta humana, y por ello, combiné el grado de Psicología con la colaboración en un grupo de investigación en psicobiología. Al terminar la carrera, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria.
Actualmente, combinándolo con mi trabajo como terapeuta, estoy haciendo el Doctorado en Psicología en la Universitat Jaume I, investigando sobre el uso de las nuevas Tecnología de la Información y la Comunicación (TICs) en la terapia psicológica, como son el uso de la realidad aumentada y la terapia online.
Nº Colegiada: CV16304
Soy psicóloga sanitaria y trabajo con diferentes problemáticas relacionadas con el estado de ánimo, ansiedad, situaciones vitales estresantes (problemas familiares, laborales, de pareja…), relaciones sociales y autoestima tanto en adultos como en jóvenes.
Siempre he tenido mucho interés en investigar sobre el cerebro y la conducta humana, y por ello, combiné el grado de Psicología con la colaboración en un grupo de investigación en psicobiología. Al terminar la carrera, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria.
Actualmente, combinándolo con mi trabajo como terapeuta, estoy haciendo el Doctorado en Psicología en la Universitat Jaume I, investigando sobre el uso de las nuevas Tecnología de la Información y la Comunicación (TICs) en la terapia psicológica, como son el uso de la realidad aumentada y la terapia online.
Nº Colegiada: CV16304