¿Sabías que los niveles bajos de magnesio se han vinculado con un aumento de la ansiedad, síntomas depresivos y una mayor reactividad al estrés? El magnesio es uno de los minerales esenciales que puede tener un impacto directo en nuestra salud mental. Si sufres de ansiedad, depresión o estrés, mantener unos niveles adecuados en tu cuerpo puede ser clave para sentirte mejor.
En este artículo, exploraremos qué papel tiene el magnesio en nuestro cuerpo, y en especial, cómo influye en el cerebro. Veremos su relación con algunos problemas psicológicos como la ansiedad, el estrés y la depresión, y expondremos algunas formas de implementarlo en nuestra dieta. Si buscas una manera natural de cuidar tu salud mental, sigue leyendo para conocer sus beneficios.
El magnesio es un nutriente necesario para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. Participa en más de 300 reacciones bioquímicas de nuestro organismo involucradas en la regulación de la función de los músculos y nervios, el fortalecimiento de nuestros huesos y el buen rendimiento de nuestro sistema inmune y corazón.
Cuando no consumimos suficientes niveles de magnesio, sus efectos pueden aparecer a largo plazo. En un principio, nuestro cuerpo trata de retener el magnesio en caso de ser insuficiente, pero existen muchos factores (de alimentación o algunos medicamentos) que influyen en la poca absorción o la expulsión de este nutriente. El magnesio puede influir en la aparición de presión arterial alta y otras enfermedades cardíacas, en la diabetes tipo 2, en la osteoporosis y en las migrañas.
Cuando se encuentra en déficit inicial, puede aparecer falta de apetito, náuseas, vómitos, fatiga y debilitamiento. Una deficiencia moderada puede dar lugar a síntomas como el hormigueo, el entumecimiento, calambres, contracciones musculares y latidos cardíacos irregulares. En los niveles más graves puede afectar a los niveles de calcio y potasio en sangre, otros nutrientes fundamentales para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo.
Si bien el déficit en magnesio no es algo habitual, puede presentarse en personas mayores, personas que consumen alcohol en exceso, personas que tienen problemas para absorberlo, o personas con enfermedades gastrointestinales o con diabetes tipo 2.
No tienes que gestionarlo sola
Siendo el magnesio un nutriente fundamental para nuestro cuerpo, no nos extraña que también juegue un papel importante en muchas funciones de nuestro sistema nervioso. Así, el magnesio es importante para la plasticidad sináptica, es decir, ayuda a nuestro cerebro a adaptarse y reorganizarse en respuesta a nuevas experiencias y aprendizajes.
Por otro lado, este nutriente actúa como un neuroprotector, ya que está involucrado en el equilibrio de la excitabilidad de las neuronas, que son las células principales que conforman nuestro sistema nervioso. Participa en la regulación de algunos neurotransmisores como el GABA o glutamato, sustancias que regulan la activación de las neuronas. Cuando existe una hiperactivación de las neuronas, éstas pueden dañarse y producir condiciones como el deterioro cognitivo, la ansiedad y la depresión. Además, modera los niveles de serotonina, un neurotransmisor vinculado a la regulación del estado de ánimo y los síntomas depresivos.
Por último, el magnesio también incide en el eje HPA (hipotálamo-pituitaria-adrenal), un sistema que controla la respuesta de estrés en el cuerpo. En este caso, el magnesio ayuda a equilibrar los niveles de cortisol. Cuando tenemos niveles bajos de magnesio, ésto puede derivar a una respuesta de estrés crónico.
La cantidad de magnesio que necesitamos va a depender de nuestra edad y nuestro sexo. Existen recomendaciones distintas dependiendo de si somos bebés, niños, o adolescentes, existiendo también tramos de edad en cada una de estas etapas. Además, condiciones como el embarazo o estar en periodo de lactancia también es importante tenerlo en cuenta de cara a determinar la cantidad.
El magnesio podemos adquirirlo de manera natural en algunos alimentos o bien por suplementación alimentaria. El primero es inocuo, y nuestro cuerpo está preparado para eliminar su exceso a través de la orina. Sin embargo, debemos tener precaución en el caso de suplementos dietéticos, sobre todo porque puede interaccionar con algunos medicamentos.
Además, el problema con el magnesio es su nivel de absorción en el cuerpo. Existen diferentes presentaciones en los suplementos dietéticos: malato de magnesio, citrato de magnesio, cloruro de magnesio, etc. y cada uno tiene un porcentaje de absorción. Por ello, es importante consultar con un profesional médico o nutricionista para conocer qué dosis y en qué formatos es recomendable tomarlo. Aquí puedes encontrar una selección de suplementos de calidad para apoyar tu bienestar mental.
Da el primer paso hacia tu equilibrio
Si la ansiedad o la tristeza te pesan, estamos aquí para acompañarte en el proceso.
Otra manera más natural de obtener magnesio es a través de algunos alimentos:
La cantidad de magnesio que aportan varía de unos a otros y también depende de otros factores como la plantación o el uso de insecticidas, ya que son las bacterias de la tierra las que permiten que las plantas obtengan el magnesio. Por ello, los suplementos pueden ser una buena opción en caso de detectar algún déficit.
Esperamos que este artículo te haya ayudado a conocer un poco más sobre el importante papel de este nutriente. Como hemos visto, es una opción que contribuye a calmar y regular nuestro bienestar. No obstante, la evidencia científica es aún limitada y estas pautas deben tomarse con precaución. Existen muchas otras cosas para aliviar los síntomas de la ansiedad y la depresión. Si en algún momento detectas que necesitas ayuda para poder lidiar con ello, en Psicología Maria Palau estaremos encantadas de ayudarte.
Nuestras Reseñas
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Soy psicóloga sanitaria y trabajo con diferentes problemáticas relacionadas con el estado de ánimo, ansiedad, situaciones vitales estresantes (problemas familiares, laborales, de pareja…), relaciones sociales y autoestima tanto en adultos como en jóvenes.
Siempre he tenido mucho interés en investigar sobre el cerebro y la conducta humana, y por ello, combiné el grado de Psicología con la colaboración en un grupo de investigación en psicobiología. Al terminar la carrera, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria.
Actualmente, combinándolo con mi trabajo como terapeuta, estoy haciendo el Doctorado en Psicología en la Universitat Jaume I, investigando sobre el uso de las nuevas Tecnología de la Información y la Comunicación (TICs) en la terapia psicológica, como son el uso de la realidad aumentada y la terapia online.
Nº Colegiada: CV16304
Soy psicóloga sanitaria y trabajo con diferentes problemáticas relacionadas con el estado de ánimo, ansiedad, situaciones vitales estresantes (problemas familiares, laborales, de pareja…), relaciones sociales y autoestima tanto en adultos como en jóvenes.
Siempre he tenido mucho interés en investigar sobre el cerebro y la conducta humana, y por ello, combiné el grado de Psicología con la colaboración en un grupo de investigación en psicobiología. Al terminar la carrera, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria.
Actualmente, combinándolo con mi trabajo como terapeuta, estoy haciendo el Doctorado en Psicología en la Universitat Jaume I, investigando sobre el uso de las nuevas Tecnología de la Información y la Comunicación (TICs) en la terapia psicológica, como son el uso de la realidad aumentada y la terapia online.
Nº Colegiada: CV16304