En este nuevo blog de psicologiamariapalau hablamos sobre psicología infantil, concretamente sobre las rabietas en los niños y niñas. Las rabietas, se pueden identificar estallidos incontrolados de ira y rabia, antojos repentinos o rabietas que suelen durar poco. ¿Qué es lo que realmente está en el origen de la rabieta de un niño o niña y cómo se puede gestionar de forma concreta y eficaz? Te explicamos que son, como prevenirlas y como manejar estas situaciones.
Es una buena idea consultar a un psicólogo especialista en terapia infantil cuando surja preocupación debido a la magnitud de las rabietas del niño o niña o en caso de si se ha alargado el periodo durante el cual suelen durar las rabietas en ellos/as. Un psicólogo puede ayudar a detectar si el problema debe ser tratado y a elaborar un plan para poder mejorar la problemática en el niño/a.
Aquí tienes algunos consejos sobre cómo gestionar y afrontar las rabietas de los niños y niñas, también en función de la edad.
Las «rabietas» viene del término anglosajón rabietas, es decir, «rabieta» o «furia incontrolada«, es mucho más apropiado, pues describe la incapacidad del niño o niña para regular sus emociones y su comportamiento.
Además, es importante recordar que la comunicación en pareja también puede influir en la gestión de estas situaciones. Si sientes que hay problemas de comunicación en tu relación, puedes buscar ayuda para problemas de comunicación en pareja para mejorar el entendimiento mutuo y así afrontar mejor los desafíos familiares.
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Entiende las rabietas de tu hijo con amor
De hecho, es importante aclarar que estas actitudes, a nuestros ojos tan impropias y excesivas, no son inmotivadas, ni son inútiles. De hecho, siempre es posible identificar una necesidad implícita, que intenta ser vista, reconocida y validada por los adultos.
Pongamos un ejemplo. Es pronto por la mañana y nuestro hijo o hija no quiere prepararse para el colegio. Lo intentamos todo, incluso le sugerimos que se ponga su camiseta favorita, pero responde que ya no le gusta y empieza a llorar desconsoladamente, incluso podría tirar la ropa.
Ante tal comportamiento, muchas personas se verían invadidas por el nerviosismo y, también con prisa por salir, pasarían a reprimir el comportamiento con dureza, vistiendo al niño o niñaa la fuerza y con alguna que otra amenaza de por medio. Esto crea una verdadera lucha de poder de la que ambos bandos salen derrotados.
Probablemente la situación podría haberse desarrollado de forma diferente si el adulto consigue escuchar y entender qué ha motivado realmente la rabieta en su hijo/a. Casi nunca la necesidad más evidente es la que está en el origen de la rabieta. En nuestro ejemplo, quizá el verdadero problema era saber que una vez que estuviera preparado tendría que ir a la guardería, ¡separándose de los padres!
Aquí, pues, esa reacción, ilógica, desproporcionada y sin sentido para nosotros, adquiere de repente un sentido. Con ese comportamiento el niño o niña intentaba comunicarse, aunque de forma ineficaz, algo que aún no era capaz de expresar con palabras: el miedo y la tristeza de tener que separarse de su ser querido.
En lugar de minimizar esa experiencia, nuestra tarea debe ser ayudar al niño/a a clarificarla y expresarla, ofreciéndole esas palabras que aún le faltan: «Pareces triste. ¿Qué está pasando? ¿Te gustaría seguir estando conmigo? Lo entiendo, a mí también me gustaría pasar más tiempo contigo».
Se trata de descentralizar para dejar espacio a la comprensión de lo que experimenta el niño, percibir lo que siente y comunicarle que tiene derecho a sentir lo que siente. Además, es importante reconocer que algunos niños pueden experimentar miedos más profundos, como el miedo a la muerte. Para abordar estos sentimientos, puede ser útil considerar la terapia para superar el miedo a la muerte, que ofrece herramientas para ayudar a los niños a gestionar sus emociones de manera efectiva.
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Debemos ser conscientes de que para un niño o niña pequeño/a es perfectamente normal experimentar estados de desregulación ante las emociones fuertes. No hay provocación, ni desafío, ni intención consciente de hacer sentir mal a la otra persona. Hay una emoción bloqueada, un problema y la necesidad de un adulto que pueda escuchar y ofrecer ayuda.
Pero cómo gestionar las rabietas de los niños en concreto? No hay ningún truco mágico o manual de instrucciones. Precisamente porque estos fenómenos están estrechamente vinculados a los procesos de desarrollo del cerebro, se requiere tiempo, paciencia y un intenso trabajo de acompañamiento por parte de nosotros, los adultos.
La condición previa sobre cómo tratar las rabietas es mantener la calma. De hecho, debemos partir de la base de que ese comportamiento no surge con la intención de desafiarnos, sino con la intención de comunicarnos algo.
Si el niño está gritando y teniendo una de sus rabietas, los gritos, las amenazas y los intentos agresivos de represión sólo echarán «más leña al fuego». En el punto álgido de la rabieta, también suele ser imposible intentar razonar con el niño o niña. El primer paso debe ser crear un estado de conexión.
Bajemos al nivel del niño y busquemos su mirada. Si no lo rechaza, ofrezcámosle también contención física, si no, limitemos a una presencia no invasiva.
Sólo cuando el niño haya pasado del estado reactivo inicial a un estado receptivo será posible hablar con él. A continuación, describimos el incidente de la forma más objetiva posible, verbalizando lo que nos parece su experiencia y ayudándole a nombrar sus emociones.
Nos preocupamos de transmitir a los niños el mensaje de que toda emoción tiene una perfecta razón de ser, mientras que no todo comportamiento es aceptable.
Lo que debemos trabajar es el modelado de comportamientos más eficaces y adecuados para comunicar sus experiencias.
Aunque las rabietas son algo perfectamente normal en el crecimiento, aún podemos trabajar en la «prevención» y así reducir su número.
Para conseguirlo, intentamos:
Un último consejo es intentar tomar notas. Anotar las situaciones en las que nuestro hijo pierde el control con mayor facilidad puede ser útil para entender qué patrones contribuyen a la dinámica de la rabieta y así tratar de prevenirla. Sin embargo, es importante recordar que no podemos controlar las emociones de nuestros hijos, lo que podemos hacer es más bien intentar controlar las situaciones que viven y ayudarles a comprenderlas y procesarlas, en el respeto y la conexión mutuos.
En general, los niños tienen más rabietas alrededor de los 2 años. Pero es posible que sigan teniendo de más mayores por eso es importante aprender a gestionarlas. Además, si sientes que la monotonía en la pareja puede estar afectando la dinámica familiar, considera buscar terapia para superar la monotonía en pareja, ya que un ambiente emocionalmente saludable beneficia a todos los miembros de la familia.
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Nuestras Reseñas
Soy psicóloga sanitaria y trabajo con diferentes problemáticas relacionadas con el estado de ánimo, ansiedad, situaciones vitales estresantes (problemas familiares, laborales, de pareja…), relaciones sociales y autoestima tanto en adultos como en jóvenes.
Siempre he tenido mucho interés en investigar sobre el cerebro y la conducta humana, y por ello, combiné el grado de Psicología con la colaboración en un grupo de investigación en psicobiología. Al terminar la carrera, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria.
Actualmente, combinándolo con mi trabajo como terapeuta, estoy haciendo el Doctorado en Psicología en la Universitat Jaume I, investigando sobre el uso de las nuevas Tecnología de la Información y la Comunicación (TICs) en la terapia psicológica, como son el uso de la realidad aumentada y la terapia online.
Nº Colegiada: CV16304
Soy psicóloga sanitaria y trabajo con diferentes problemáticas relacionadas con el estado de ánimo, ansiedad, situaciones vitales estresantes (problemas familiares, laborales, de pareja…), relaciones sociales y autoestima tanto en adultos como en jóvenes.
Siempre he tenido mucho interés en investigar sobre el cerebro y la conducta humana, y por ello, combiné el grado de Psicología con la colaboración en un grupo de investigación en psicobiología. Al terminar la carrera, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria.
Actualmente, combinándolo con mi trabajo como terapeuta, estoy haciendo el Doctorado en Psicología en la Universitat Jaume I, investigando sobre el uso de las nuevas Tecnología de la Información y la Comunicación (TICs) en la terapia psicológica, como son el uso de la realidad aumentada y la terapia online.
Nº Colegiada: CV16304