Cuando hablamos de complejo de inferioridad nos referimos a cuando una persona se siente inferior a otras personas sin que existan razones objetivas o reales.
La persona que lo siente cree que otros son mejores y tienen más cualidades, suele tener una percepción distorsionada de sí misma. Se siente inferior, menos válido que los demás en general.
Este complejo afecta a la imagen que tiene la persona de sí misma, por lo que tiene una baja autoestima, y esto puede afectar a varias, e incluso todas, las esferas de la vida.
El complejo de inferioridad puede aparecer por muchos motivos, ya sea por particularidades físicas o también por aprendizajes y experiencias en gestión emocional a lo largo de la vida.
En algunos casos, se trata de particularidades físicas como ser más alto que los compañeros de clase, o el más bajo de tus amigos, tener más o menos acento, o tener alguna parte del cuerpo como la nariz o la boca, más peculiares que el resto. Esto no es algo negativo, pero sí puede ser un desencadenante para que aparezca esta sintomatología.
En otros casos, puede que se deba a una característica que la persona considera humillante como sudar demasiado, temblar cuando nos ponemos nerviosos, ponerse rojo cuando algo nos da vergüenza.
¿Por qué algunas personas adultas tienen una autoestima sana y otras desarrollan este sentimiento de inferioridad? Más allá del defecto físico o psicológico que pueda existir, la verdadera causa del complejo de inferioridad es el haberse sentido inferior y minusvalorado en muchas situaciones de la vida.
Por ejemplo, un niño que recibe la aceptación y el cariño de sus padres y maestros, más allá de sus errores, probablemente se convertirá en un adulto seguro de sí mismo. Al contrario, un niño que sea criticado constantemente, que se resaltan sus fallos o al que se le exige un determinado comportamiento para ser aceptado, aprenderá a centrarse en los aspectos negativos y tendrá mayores probabilidades de transformarse en un adulto inseguro, que no se acepta a sí mismo.
Los niños que han crecido constantemente siendo criticados o que han tenido como modelos a padres que tampoco se valoraron a sí mismos, suelen crecer con una imagen negativa de sí mismos, que a la larga, da lugar a un complejo de inferioridad.
Las personas que tienen una tendencia a buscar continuamente el apoyo de los demás también son más vulnerables a tener un complejo de inferioridad. Esto también pasa con las personas que han crecido en un ambiente sobreprotector. Desarrollan una especie de «desesperanza aprendida» y se sienten indefensos a la hora de gestionar conflictos.
Si nadie te ha dado esa mirada de respeto, de valía o te han permitido solucionar conflictos de forma autónoma, es muy difícil que hayas desarrollado una buena autoestima y te percibas capaz de hacer cosas por ti mismo/a. Nos miramos como hemos sido mirados. Nos cuidamos como hemos sido cuidados.
Aprende a valorarte
Además, no es necesario haber vivido un gran trauma en la infancia para tener estos sentimientos de inferioridad, en una infancia normal también se puede haber vivido muchas experiencias y momentos complicados que te han hecho sentir esas emociones ahora.
A veces se habla de timidez excesiva, inseguridad, etc. La persona tiende a verse inferior a los demás, a sentirse insegura en determinadas situaciones sin tener motivos reales. Estas personas no se atribuyen los logros a sí mismas, sino a los demás o a la suerte. Suelen decir cosas como «este amigo lo hace mejor que yo», «yo no sé hacerlo bien», «conseguí ese trabajo, no sé ni cómo».
Este complejo de inferioridad puede ocurrir en diversas áreas: ya sea a nivel sexual, a nivel laboral, en relaciones de amistad, etc.
Los pacientes con este tipo de percepción suelen rechazar halagos y reconocimientos de los demás. En ocasiones, incluso desprecian a las personas que les muestran admiración, amor y cariño. Los consideran poco inteligentes e incapaces de ver la realidad.
Entre los síntomas principales, encontramos:
Fortalece tu autoestima
Si la inseguridad limita tu día a día, estamos aquí para ayudarte a cambiarlo.
Si te sientes identificado/a con este post, es probable que estés padeciendo este complejo de inferioridad, y esto te puede afectar en tu día a día. Si quieres trabajar en ello, puedes pedir ayuda en terapia, para así poder trabajar mano a mano con un profesional, que te pueda guiar en tu proceso, ofrecer técnicas psicológicas y hacer seguimiento de las actividades que vayas trabajando en terapia y en el día a día.
En terapia se hace una evaluación y se ofrece un modelo psicológico explicativo, para así trabajar con cada persona de manera individualizada. Las experiencias y momentos vitales de cada persona han sido diferentes, y por tanto, el trabajo es diferente.
A grandes rasgos, es útil trabajar a nivel cognitivo, detectar creencias limitantes, en qué situaciones, qué mensajes nos estamos dando y de dónde vienen estos mensajes. También suele ser útil mejorar la autoestima de la persona para que su autoconcepto sea más positivo y realista. Así como tener en cuenta en qué áreas está limitando, si es algo puntual o generalizado a otras áreas, para trabajar sobre ello y que la afectación sea la mínima posible.
En Psicología María Palau somos especialistas en la gestión de miedos y podemos acompañarte y darte estrategias para fortalecer tu autoestima y tus inseguridades.
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Soy psicóloga sanitaria y trabajo con diferentes problemáticas relacionadas con el estado de ánimo, ansiedad, situaciones vitales estresantes (problemas familiares, laborales, de pareja…), relaciones sociales y autoestima tanto en adultos como en jóvenes.
Siempre he tenido mucho interés en investigar sobre el cerebro y la conducta humana, y por ello, combiné el grado de Psicología con la colaboración en un grupo de investigación en psicobiología. Al terminar la carrera, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria.
Actualmente, combinándolo con mi trabajo como terapeuta, estoy haciendo el Doctorado en Psicología en la Universitat Jaume I, investigando sobre el uso de las nuevas Tecnología de la Información y la Comunicación (TICs) en la terapia psicológica, como son el uso de la realidad aumentada y la terapia online.
Nº Colegiada: CV16304
Soy psicóloga sanitaria y trabajo con diferentes problemáticas relacionadas con el estado de ánimo, ansiedad, situaciones vitales estresantes (problemas familiares, laborales, de pareja…), relaciones sociales y autoestima tanto en adultos como en jóvenes.
Siempre he tenido mucho interés en investigar sobre el cerebro y la conducta humana, y por ello, combiné el grado de Psicología con la colaboración en un grupo de investigación en psicobiología. Al terminar la carrera, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria.
Actualmente, combinándolo con mi trabajo como terapeuta, estoy haciendo el Doctorado en Psicología en la Universitat Jaume I, investigando sobre el uso de las nuevas Tecnología de la Información y la Comunicación (TICs) en la terapia psicológica, como son el uso de la realidad aumentada y la terapia online.
Nº Colegiada: CV16304