Cuando no tenemos confianza en nosotras mismas, nos cuestionamos nuestras propias decisiones, nos preocupamos mucho por lo que los demás piensen de nosotras, y tenemos la constante sensación de no estar a la altura. Con el uso de las redes sociales y la presión social, podemos compararnos y caer fácilmente en la trampa de la inseguridad y podemos pensar que «no somos suficiente». Sin embargo, tener seguridad en una misma es algo que se puede aprender a desarrollar y que se construye con el tiempo.
Estar más segura de nosotras mismas hace que cambie la manera en la que nos vemos, cómo tomamos decisiones y cómo enfrentamos los retos de la vida. En este artículo, hablaremos de qué significa estar más segura de una misma, por qué es importante trabajar en ello y algunos consejos prácticos para fortalecer la confianza en una misma.
Cuando pensamos en una persona segura de sí misma, probablemente nos venga a la mente la imagen de una persona con la cabeza alta, melena al viento, con andar decidido, tomando las riendas de su vida y sonriente, a punto de comerse el mundo… Pensamos que tener seguridad en una misma es estar siempre seguras de nuestras opiniones, de nuestros criterios, nunca dudar de nuestras capacidades ni acobardarse ante un problema. Vamos, la misma imagen que cualquier chica de un anuncio de cremas, de champús fortificantes o de productos de higiene íntima. Si este es tu concepto, te queremos contar por qué esta imagen es una idealización que puede frustrarnos mucho y hacernos sentir peor con nosotras mismas.
Tener seguridad en una misma es tener la capacidad de reconocer y valorar las propias fortalezas para así confiar en nuestros criterios a la hora de tomar decisiones o de enfrentarnos a las dificultades que la vida nos va trayendo. Pero también es conocer nuestras limitaciones y hasta dónde podemos llegar según nuestras características o nuestras habilidades en el momento. Así, estar segura de una misma es conocerse y valorarse por lo que somos ahora, pero también confiar en nuestro potencial para seguir creciendo.
¿Y por qué lo anterior es un mito? Porque la seguridad en una misma no tiene por qué ser una constante. En un mundo tan incierto en el que estamos en continuo movimiento y cambio, es normal que puedan surgir dudas respecto a lo que queremos, nuestras prioridades o nuestras capacidades. Estar segura de una misma no significa no sentir miedo, ni sentirnos mal, ni estar a gusto con nosotras mismas siempre, y por supuesto no significa que nunca más vayamos a dudar de nosotras mismas.
Queremos reconciliarte con la duda. La duda es un buen estimulador para seguir buscando recursos y desarrollar nuestras habilidades. Sin embargo, cuando dudamos habiendo trabajado en nuestras inseguridades, esto implica hacerlo desde un lugar distinto. Las personas seguras de sí mismas también dudan, pero el miedo a no ser capaces no les atraviesa por completo, los fallos no les afectan a un nivel tan profundo ni personal, porque mantienen la convicción de que tienen el potencial y la capacidad suficiente para afrontar los obstáculos que aparezcan.
La seguridad se entrena
La seguridad en una misma no es la ausencia de dudas, sino la capacidad de seguir adelante a pesar de ellas. Cuando aprendemos a tener seguridad en nosotras, estamos creando una base sólida para afrontar los retos que vengan. Y aunque en el camino podamos tropezar, lo importante es que tendremos la convicción de que seremos capaces de levantarnos.
1. No esperes a sentirte segura: te confesamos algo: el día en el que te sientas segura de ti misma para hacer todo lo que quieres no va a llegar… ¡pero tampoco hace falta! Nuestro nivel de confianza fluctúa a lo largo del tiempo, pero cómo nos sentimos no tiene por qué impedir que actuemos de una determinada manera. Reflexiona un momento acerca de los comportamientos que indicarían que estarás segura de ti misma y trata de buscar hacerlos en tu día a día. El cambio en tu seguridad vendrá de la acción.
2. Deja a un lado las comparaciones y recuerda tus valores: las redes sociales nos bombardean con mensajes de lo que debemos querer o cómo debe ser nuestra vida, y nos quedamos enganchados en sus bucles porque nos devuelven la imagen de personas que queremos ser. Sin embargo, la seguridad en ti misma vendrá precisamente de ti, no de algo externo. Dedica un tiempo a pensar en qué aspectos son valiosos para ti y asegúrate de que eso guíe tus acciones.
Da el paso hacia tu seguridad
Trabajamos tus inseguridades para que te muevas por la vida desde otro lugar.
3. Dedica un tiempo a valorar tus logros y éxitos: la seguridad es una sensación que se va construyendo a partir de los retos que vamos superando, pero podemos caer en la tendencia de minimizarlos una vez pasados. Es importante que recordemos qué cosas creíamos imposibles y que finalmente superamos para extraer las cualidades que nos permitieron conseguirlo y así poder reconocer nuestras capacidades y fortalezas.
4. Reinterpreta tus miedos: el miedo y la excitación provocan sensaciones parecidas en el cuerpo, y según el contexto en el que estemos podemos interpretarlas como señales de peligro o de entusiasmo. Podemos modificar nuestra percepción respecto a los nervios que sentimos ante algo no como augurios de que nos irá mal, sino de que vamos a enfrentar algo nuevo que nos emociona e interesa.
5. Mejora el diálogo contigo misma: la seguridad en una misma se refleja en el diálogo que tenemos con nosotras cuando nos enfrentamos a los obstáculos. Podemos tomar el ejemplo de cómo nos hablaría alguien que ya confía en nosotras para interiorizar algunas de sus palabras, y así poder crear una relación más positiva con nosotras mismas.
Desarrollar seguridad en una misma no es algo que suceda de la noche a la mañana. Es un proceso que requiere paciencia, autocompasión y, a veces, el acompañamiento adecuado. Si sientes que necesitas apoyo para fortalecer tu confianza y superar los obstáculos emocionales que puedan estar en tu camino, en Psicología María Palau contamos con profesionales capacitadas que te acompañarán en cada paso de este proceso.
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Soy psicóloga sanitaria y trabajo con diferentes problemáticas relacionadas con el estado de ánimo, ansiedad, situaciones vitales estresantes (problemas familiares, laborales, de pareja…), relaciones sociales y autoestima tanto en adultos como en jóvenes.
Siempre he tenido mucho interés en investigar sobre el cerebro y la conducta humana, y por ello, combiné el grado de Psicología con la colaboración en un grupo de investigación en psicobiología. Al terminar la carrera, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria.
Actualmente, combinándolo con mi trabajo como terapeuta, estoy haciendo el Doctorado en Psicología en la Universitat Jaume I, investigando sobre el uso de las nuevas Tecnología de la Información y la Comunicación (TICs) en la terapia psicológica, como son el uso de la realidad aumentada y la terapia online.
Nº Colegiada: CV16304
Soy psicóloga sanitaria y trabajo con diferentes problemáticas relacionadas con el estado de ánimo, ansiedad, situaciones vitales estresantes (problemas familiares, laborales, de pareja…), relaciones sociales y autoestima tanto en adultos como en jóvenes.
Siempre he tenido mucho interés en investigar sobre el cerebro y la conducta humana, y por ello, combiné el grado de Psicología con la colaboración en un grupo de investigación en psicobiología. Al terminar la carrera, realicé el Máster en Psicología General Sanitaria.
Actualmente, combinándolo con mi trabajo como terapeuta, estoy haciendo el Doctorado en Psicología en la Universitat Jaume I, investigando sobre el uso de las nuevas Tecnología de la Información y la Comunicación (TICs) en la terapia psicológica, como son el uso de la realidad aumentada y la terapia online.
Nº Colegiada: CV16304